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La cubierta vegetal de la zona se ve condicionada por factores como la estacionalidad de las aguas, salinidad, humedad edáfica, materia orgánica, etc. Entre las formaciones más características del Parque Nacional destaca la masiega, con unas poblaciones que constituyen, probablemente, el mayor masegar de toda Europa occidental.
Algo semejante ocurre con las ovas, plantas subacuáticas que tapizan el fondo de Las Tablas y que constituyen una fuente alimenticia de primer orden para la avifauna ligada al medio acuático. Los tayares —únicos árboles existentes en el interior del Parque—, por su adaptación parcial al agua y a su grado de salinidad, han vuelto a ocupar sus hábitat primitivos, rodeando las islas e iniciando la formación de un cinturón alrededor del espacio protegido.
El carrizo, a consecuencia de la creciente escasez hídrica y a la brevedad de los actuales periodos de inundación, ha adoptado un comportamiento invasor que ha provocado el desplazamiento del resto de comunidades vegetales, incluida la masiega. En suelos temporalmente encharcados destaca el junco marítimo, mientras que en los salinos aparecen diversas especies de limonios, plantas endémicas de humedales manchegos. Los calaminos dulces cubren algunas islas. |