Grupo de grullas
Foto cedida por
Anibal de la Beldad
Las aves acuáticas que habitan la zona, muchas en grandes bandos, han motivado la calificación del paraje como hábitat excepcional para la avifauna.
Algunas de estas especies, como el pato cuchara, la cerceta común o la garza real, entre otras, utilizan Las Tablas para invernar, huyendo de los rigores del centro y norte de Europa.
La más espectacular es, sin duda, la grulla, que en invierno agrupa a cientos de ejemplares para deleitarnos con sus vuelos y cánticos hasta marzo, momento en el que emprenden su viaje al norte de Europa.
Otras, por el contrario, la utilizan como lugar de nidificación y cría; es el caso del pato colorado, el porrón europeo, la mayoría de ardeidas ibéricas (garza imperial, garceta común, garcilla bueyera y cangrejera, martinete, avetoro y avetorillo), el somormujo lavanco, el zampullín y el fumarel. Algunas utilizan Las Tablas como estación de descanso y alimentación en sus largos viajes migratorios. Así lo hacen los combatientes, el fumarel común y otras aves limícolas.
Aquí también viven especies sedentarias, como el ánade azulón o el aguilucho lagunero, que pueden verse durante todo el año si las condiciones ambientales son propicias.
Perdiz roja
Foto cedida por
Anibal de la Beldad
Además de las 250 especies de aves que pueblan el humedal, destacan especies autóctonas de peces como el cacho, el calandino y la colmilleja. Los anfibios que mejor caracterizan este espacio protegido son la rana común, la ranita de San Antonio, el gallipato y el sapillo moteado. Entre los reptiles destacan los galápagos europeo y leproso, las culebras de agua y, en las zonas terrestres, la culebra bastarda, que cuenta con ejemplares que sobrepasan los dos metros de longitud. Los mamíferos más representativos son la nutria,
como especie mejor adaptada al medio acuático, el zorro, el jabalí, el conejo y el tejón. |